Barreras

La Garúa, 2013
Portada en alta resolución

Sonido que se aleja para volver

a la memoria tarareable.

 

Ráfaga tosca, diez segundos

perennes para darle forma,

memoria y dignidad

a la avena.

 

Mantener la mirada.

Saber que se puede conseguir

lo que se desea.

 

La distancia es una manera de llegar.

De trazar un camino.

 

Conseguir que el eco sea el reflejo

del recuerdo en el campo

arado.

 

 

Barreras es el resto que habita entre la decadencia y la realidad. El cerco literario de los edificios, donde la memoria, el odio y el polvo del recuerdo reivindican la dignidad de la vida manteniéndose de pie ante el sufrimiento humano y las guerras.

En estos tiempos en los que esbozamos el futuro sobre incertidumbres y el pasado nos es más que la disputa entre significados contrapuestos, la poesía quiere acercarnos un mismo aire para respirar. Si el lugar donde vivimos en este mundo sigue siendo resbaladizo, el libro es la grieta de la línea de la vida, azulejo de un tiempo atrás, ráfaga de luz, polvo, llama, muro, mantel de cuadro entre campos de grosellas. Nos encontraremos con márgenes, piquetes, hendiduras, rupturas, silencios, instantes calcinados, la imposibilidad que atraviesa guerras y conflictos mundiales para situarse después en la calma esencial del valle de Baztan.

La valla de alambre tensada en el destello entre el cielo y la tierra, y su encuentro con una nueva barrera que atravesar. Esa barrera puede ser un cierre o un obstáculo. Un lugar estrecho donde entrar. La barrera que más me ha gustado desde la infancia es esa construida con tablones de madera, y que ha supuesto la vía de entrada y salida del ganado. Aunque transcurra el tiempo, se mantiene firme la estructura de la barrera que a la vez ejerce de valla, de lugar acotado. El testimonio del estilo de vida rural, tan aferrado a la tierra y a sus cicatrices.

Este libro de poesía es una barrera cercada y cerrada, un espacio desde donde parten las contradicciones y las hendiduras de las heridas humanas y de sus restos. Un paisaje, nuevo, que se abre cada amanecer. El idioma y sus significados enraizados en las cumbres. El testimonio de lo que pudimos ser y llegamos a sentir a través del viento del norte. El aliento y la luz de las vidas silenciosas y el paso del pastor que no llega de vuelta a casa. El murmullo del árbol genealógico. Los bosques que son puentes para esta vida y para las que están por llegar. Una barrera nueva, abierta con el tiempo. La vida y su descomposición de tensiones y pulsos y su firme proposición a aferrarse a la luminosidad de lo perdurable. La luz y su sombra alargada que da aliento a los claroscuros del ser perecedero. El destino y su olvido de silencios.

La poesía como invención de la historia y sus historias. La historia particular de cada individuo. El estallido de los significados columpiados en los márgenes de la vida. La compresión de la realidad escondida tras los edificios desfigurados y desesperanzados.

En los valles donde el tiempo recorre las aristas húmedas de lo ancestral, las imágenes adquieren el poder de lo rural y de lo pagano, donde la simbiosis de los elementos naturales ensanchan el campo de visión de la vida y de las creencias donde las ramas adquieren formas y ciertos olores, que inevitablemente, nos llevan de nuevo a la parcela del hogar inquebrantable.

La poesía como reacción a los tiempos que vivimos. La tendencia al olvido de las pupilas agrietadas, los restos de la devastación, el dolor y el sufrimiento de las zonas transfronterizas, y la arquitectura agrietada de lo que algún día fue.

 

“Altas y firmes barreras separan nuestros mundos posibles, las diversas vidas que nos pueblan. Hay barreras entre el campo del que venimos y la ciudad que se nos ha metido en los huesos; extrañas barreras ante la mano que quiere tocar al otro y llamarse amor. Barreras como dientes no nos dejan conocer el idioma de los animales y los ángeles. Hay barreras de tiempo, barreras de suerte; hay hostiles barreras que eleva el poder marcando lo que no. Se alza entre las horas la especialísima barrera que filtra luces a medio camino entre la vida y la muerte.

¿Y entonces, las palabras? Las palabras pueden ser ladrillos para el muro u honda que se tensa. Ese es su reto. Pero el poeta, niño frente a la altísima barrera de su vida, coge un junco y toma impulso.

Así, en este libro, Hasier Larretxea busca las vueltas del lenguaje para habitar grietas y rodeos. Tratando tal vez de alumbrar, precisamente, aquello que no sabría ser barrera: «rasguño en la norma / de genealogías», «murmullo que no puede silenciarse / bajo las huellas»”

Laura Casielles

 

Reseñas de Barreras

 

Vídeos de Barreras

La distancia es una manera de llegar

La Garúa, 2013
  • Rústica con solapas
  • 128 páginas
  • 10 euros

  • Texto de la contraportada: Laura Casielles

  • Primera edición: abril de 2013

  • 978-8-940575-4-0